lunes, 27 de diciembre de 2010
Convergencias
martes, 13 de julio de 2010
Interludio o Mi flaco ya fue
Concentrado con los FUCKBACKS, no comenté que el puertorriqueño venía a Lima la semana pasada por motivos de trabajo. Le avisaron dos semanas antes y le dieron una agenda llena, así que entre su trabajo y obligaciones y las mías, sólo nos vimos por la noche, después de las 6:30pm. Llegó el martes y se fue el sábado. Se acabó el amor.
No es que haya pasado algo; es más esa falta de “algo” lo que lo hizo claro. Me había mentalizado, desde que me dijo que no le parecía buena idea pasar unos meses en Puerto Rico aquélla vez, que esto no daba para mayores; eso está bien, era absurdo pensar en ser novios. Pero entre eso y la distancia, se creó una brecha que creció por mi promiscuidad
(especialmente después del tercer FUCKBACK que publicaré en estos días).
No cachamos. El primer día, cuando llegó, jugamos un rato en mi cama, desnudos y besándonos, pero perdimos nuestras erecciones, yo antes que él. Nos quedamos abrazados conversando. Eso hicimos todas las demás noches, abrazarnos y conversar, con piquitos en la boca. Por lo menos había muerto la lujuria, algo que en mi mundo significa que ya fue.
Conversamos bastante. Él me dijo que finalmente estaba listo para un novio (en Puerto Rico, es decir) y me contó de los chicos con los que había salido y por qué no había funcionado. Yo le dije que me había levantado a una tropa de gente
—los fuckbacks y un par que no compartido aquí. Un amigo me dijo que el chote sobre irme a Puerto Rico demostraba que no estaba tan templado.
Hoy me llegó un correo suyo confirmando lo que yo mismo sentía: que habíamos pasado a comportarnos más como amigos que como amantes. A él le parece bien, porque significa una relación humana más duradera.
Yo no he sufrido un proceso de tristeza, de decidir olvidarlo, ni ningún drama por el estilo. Simplemente la pasión se esfumó. Y creo que podremos ser muy buenos amigos, algo nada despreciable.
Hoy me corrí la paja y solté casi una semana de leche. Delicioso. Tengo ganas de volver al sauna, pero primero quiero que pasen unos días de duelo, no por mi relación con el puertorro sino por la imagen idealizada de una posible relación, que me dio un toque de estabilidad en estos meses.
Además dentro de poco llega el tire de turno, del cual les contaré en el último FUCKBACK.
miércoles, 9 de junio de 2010
FUCKBACK II o Invasión Yankee
Un tiempo después de la orgía trunca, conocí a un gringo. Uno de esos encuentros del Vale Todo, en altas horas de la mañana, cuando las cartas están echadas. Aclaro que no soy de salir a lugares de ambiente. Lo hago muy poco y casi nunca al Vale Todo (demasiado cargado), pero había pasado más de un año desde que pasaba por ahí y pensé, "¿por qué no?".
Óptima decisión.
Nos llevamos bien desde manyarnos. Era arquitecto, de cuerpo grueso. No noté que era gordito, osezno que le dicen, hasta que nos desnudamos--él sabía qué ropa ponerse para verse más esbelto; tenía un look relajado de polo con cuello y pantalón cargo. Tenía el pelo y la barba pelirrojos y la piel como la leche, pecas esparcidas sobre sus anchas espaldas.
Regresamos a mi departamento conversando de cualquier cosa. I throw English like pop corn así que no hubo problema. Nos besamos en la sala, suave, lento, con pasadas de lengua y entrecerradas de labios, como saborear una pera de agua; como me gusta. Los gringos en general siguen un ritmo en el sexo, metódico y seguro, firme en su convicción. Los nacionales son muchas veces como el equipo de fútbol, harta garra cuando hay suerte, pero es siempre un caos de movimientos poco articulados.
Cuando hacen gol merecen ser ovacionados, pero muchas veces se aceptá el ímpetu en lugar de la técnica. Y hacía tiempo que no comía importado.
Repentinamente todo subió de tono, escalando hasta llegar a la asfixia erótica y nalgadas que dejaban la piel encendida. Inspirado tomé una correa sin hebilla (se había roto hacía unas semanas) y se armó la fiesta. Nunca he experimentado tanto kink con un extraño, pero el gringo generaba confianza, era guapo y quería complacerme. Se metió de lleno. Me gustaba cómo sudaba de la calentura. Entre los sonidos de los golpes y las guarradas que me decía en inglés yo estaba dispuesto a todo.
Debo admitir algo de lo que no me siento orgulloso. Cachamos sin condón. Sé que fue muy irresponsable, sé que fue una pésima idea, pero aunque uso protección el 90-95% de las veces, siempre están esas situaciones de calor extremo que conforman el 5-10% restante. No hubo depósito, aunque ambos reventamos "como machina de feria".
Él terminó primero y le limpié la verga con la boca; mientras lo hacía me vine en segundos. Fue rico entregarme tanto al momento, sentirme tan sucio, tan desinhibido. Asumo el riesgo--me haré un chequeo en unas semanas.
Fui al baño a botar el semen y lavarme la boca y lo encontré en proceso de vestirse. Nos besamos un rato más y me dio su e-mail para que cuando viaje a Nueva York lo buscara. No tengo un viaje planeado, pero sí tengo buenos amigos por ahí. Y ahora un cache salvaje.
jueves, 13 de mayo de 2010
FUCKBACK I o A cuatro patas
Esto fue poco después de volver de Puerto Rico, es el primero de los tires desde que volví (entre que volví y el último post...ahora son más). Como flashback, pero de cache. Ergo, FUCKBACK:
Siempre quise estar en una orgía.
Uno pensaría que es fácil, pero ahí está el detalle, como diría Cantinflas, porque lo que casi es tampoco es pero no deja de ser: he estado en grupales de a 4 (yo y 3 tipos más) un par de veces, pero nunca he roto el record (una orgía, por definición, son de a 5 o más).
Una semana después de llegar de Puerto Rico me llamó el pata del gimnasio del que escribí--llamémoslo "Gimmy", no sólo por el cuerpo; ir es su hobby. Me invitaba a una orgía. Seis patas en total, tal vez arrugue uno. La tercera es la vencida, pensé.
Me embaucaron; al final terminamos siendo cuatro en total. Pero al mal tiempo buena cara, así que entablamos un poco de conversación. Uno viajaba a Puerto Rico y le conté sobre sus virtudes. Luego de que dos de ellos se fumaran un huiro, procedimos dos al dormitorio, dos al escritorio del dueño de casa.
Yo iba con Gimmy. Nos besamos sobándonos fuertemente, escuchando los sonidos mojados de una guarra chupada en el cuarto de al lado. Nos pasamos hacia allá. El dueño de casa, bastante menos atractivo sin ropa que con, le daba una mamada espectacular a una pinga enorme y durísima sujetada a un rico cuerpo semi-velludo, fuerte sin ser sobretrabajado y una cara de placer extremo del cuarto integrante. Algo guapo, el chico.
Fueron unas buenas dos horas y media de lamidas, penetración esporádica, chupadas, besos de a tres, dedeos...como viniese. Sólo uno recordó traer condones así todos nos vinimos pajeándonos uno junto al otro. El pingón soltó un chorro desmesurado, como esas varitas de fuegos artificiales, las velas romanas, de donde explotan miles de bolas de colores. Él besaba rico, teníamos química para eso, pero el dueño de casa, quien no me daba bola (ni yo a él, que medio fofo y de verga pequeña, no me ponía) insistía en atorarse con la vergaza. De hecho él lo hacía mejor que yo: se tragaba toda y estimulaba con la garganta...nunca lo había visto en vida real.
Salpicados de la leche propia y de los demás, conversamos un momento, sobre lo que habrá dicho el guardián de abajo--ya habían tenido una fiesta parecida y la bulla alertó a los vecinos. Bromearon que deberían poner un aviso en el lobby: "no cachar".
Me subí al carro con Gimmy y el pingón y me llevaron a mi departamento. Me despedí con un beso a ambos, aun con un ligero sabor a líquido preseminal.
A seguir el segundo "fuckback".
sábado, 24 de abril de 2010
El proceso del olvido o Ya ps, no hay otra
Ha pasado bastante tiempo desde que escribí...no sabía cómo contarlo. Pero leí el último post de Mau y me inspiré.
Mis dos semanas con el Puertorro tuvieron sus altibajos, pero por general estuve en las nubes. Luego del sexo, es pésimo compañero de cama. Se mueve toda la noche y no se le puede abrazar antes de dormir porque no concilia sueño. Y encima le gusta la nueva trova, género que yo, con ciertas excepciones, aborresco. Todo se lo perdono. Pero es que piensa demasiado con la cabeza.
Esto causó nuestro único pequeño desencuentro. En un arrebato de inspiración, le plantee la idea de irme a pasar un tiempo en Puerto Rico, encontrarme un departamento, un trabajo, una vida propia, y luego pasar tiempo con él y ver qué ocurre. Él me respondió que era demasiado temprano en nuestra relación para estar cambiando nuestras vidas el uno por el otro. Tiene razón. Una amiga dijo que yo estaba loco por siquiera habérselo propuesto. También tiene algo de razón.
Lo positivo de su lógica extrema es que me fuerza a subyugar al psicópata que llevo dentro y discutirlo de manera ecuánime. Entendí que era mejor, hasta un poco más romántico, dejar que el destino o la casualidad nos vuelva a reunir. Lo conversamos sentados en una playa hermosísima. Nadé hasta casi salir de la bahía donde estábamos, subiéndome a unos peñascos que sobresalían del agua. Me hice varios rasguños en los pies en el proceso; el mar mitigó el ardor.
Las heridas--más profundas de lo que sospeché--cerraron, secaron y desaparecieron hace unas semanas. He cachado tres veces desde que regresé (el 1ero de marzo). Haré un post sobre cada uno, ya que cada uno encierra su propia historia.
Sigo conversando con el puertorro por skype. Él me sigue diciendo "precioso", como me dijo desde el principio. Es absurdo pensar en un futuro juntos, aunque él asegura que el destino se ocupará de que nos veamos otra vez.
Yo no creo en esas huevadas, aunque sería bonito creer. Como le dije a mi versión de Grace, en el peor de los casos tengo un nuevo amigo. Y eso no es nada despreciable.
jueves, 18 de febrero de 2010
Ulises o Me voy
Estoy a punto de salir al aeropuerto, hacia San Juan.
Tengo una teoría de que dios, o el universo, o lo que regule la rotación de la tierra y tal, es una fuerza mezquina. Al alcanzar la felicidad absoluta, satisfacción en el trabajo, la familia, amistad, amor, etc., algo debe siempre arruinarse totalmente, o de lo contrario, la persona muere. He visto el caso de dos chicos y una señora, de ámbitos totalmente distintos, uno doctor, otro periodista, una divorciada, jóvenes, exitoso y enamorados. Poco tiempo luego de comenzar a formalizar sus relaciones, dando el último toque a su vida premiada, murieron repentinamente de aneurismas cerebrales, la forma más ridícula y aleatoria de morir, para la cual no existe ni aviso, ni diagnóstico, ni cura. Como si dios los tocase con el dedo y designase "Muere". Como si el ser felices nos llenase de hubris, esa soberbia griega que destruye a los héroes de las tragedias, acusados de desafiar a los dioses.
Temo que todo sea una mierda o que se me caiga el avión (o uno de esos desgraciados aneurismas). La idea de la felicidad absoluta me genera temor, no ilusión. Me he resguardado, como siempre lo he hecho, pero el puertorro está calando de manera inesperada Todo va bien pero...quiero desafiar a los dioses.
Escribo cuando regrese.
viernes, 29 de enero de 2010
Templado y sin compromiso o "¡Qué buen polvo broder!"
Tengo el pasaje comprado. Un amigo del Puertorro es agente de viajes y a través de jugarretas con mis kilómetros ahorrados y sus privilegios como agente consiguió un muy buen descuento (¿ustedes sabían que viajar a Puerto Rico normalmente cuesta como $770?). Salgo en tres semanas y me quedo semana y media.
Tanto él como yo estamos algo ilusionados. No hemos encontrado muchos chicos que se aclimaten tan bien a nuestros respectivos mundos internos. En las mañanas, cuando aún no se me quita del todo el sueño, lo siento a mi costado, desnudo como yo, y abrazo a mi almohada hasta con las piernas y nos besamos tiernamente. Bueno, en mi mente. No nos pone mucho el cibersexo, lo que nos gusta es arrecharnos mutuamente. Me quito el polo, me sobo sobre el calzoncillo, a él se le para (la tiene deliciosa) y me la muestra, etc.
Sin embargo, esto sólo contribuye a la arrechura maligna. Inútil ante mi genio, hace unos días me levanté a un tipo del gimnasio. Treintón, algo guapo, chaparro y de brazos y pecho como piedra. Hacía tiempo nos miramos ir y venir entre las máquinas. Muchas veces tuve que contener mi erección en los cambiadores, aunque no sólo por su presencia: como dije en el post sobre los saunas, estar desnudo con varios hombres me exita enormemente.
Ese día nos dimos señales más obvias que nunca, miradas más largas; nos demoramos al desnudarnos en el cambiador. Él se metió a propósito en la ducha a mi costado. Tenerlo desnudo duchándose separado por el vidrio traslúcido me la puso al palo instantáneamente y decidí jugar un poco con mi verga, en ángulo en su dirección. Él fue mucho más osado. Él tenía mucha más experiencia en esto; luego me contaría que en el sauna de ese mismo gimnasio se la habían chupado dos veces. Empapaba el vidrio con el chorro de la ducha para incrementar visibilidad y sobaba su miembro vulgar y exitantemente contra él. Yo hacía lo propio, quebrándome para su deleite.
Conversamos por entre las duchas (había poca gente) y quedamos en ir a mi departamento, previa barra energética, para no desfallecer en pleno coito. Fue bastante rico, sus fuertes músculos me encendían. A mí me encanta arrechar a mi compañero hasta que se ponga loquito por darla, por meterla o pedir que se la meta. Duró su buen rato; hicimos de todo.
Conversamos un buen rato después, saciados y desnudos sobre mi cama. Ésa es una de mis partes favoritas de cachar con extraños: los hombres son más honestos después que sueltan el chicle. Le pregunté qué se sentía ser tan lampiño. Descubrimos que teníamos un amigo cercano en común y por qué no nos habíamos hecho el habla uno de estos tantos meses que veníamos chequeándonos en el gimnasio (para él no hubo momento propicio y yo me chupo en ese espacio--fue él quien me empezó a mirar con fogosidad inédita ese día). Me dijo que el tire había estado espectacular y que la chupaba demasiado bien. Él no la rompía tanto, pero a caballo regalado...
********
No fumo (nada), tomo muy poco, hago ejercicio y aunque nada quisquilloso, como saludablemente. Ergo, el vicio que me tocó conservar es cachar. ¿Les parece que mejor lo intercambio por otro y vuelvo a mi temprana juventud juerguera con furia?
Con el Puertorro todo está en veremos, nada formalizado y ambos lo sabemos. Me encanta, pero vive en Puerto Rico y ni él ni yo tenemos planes de mudarnos. Tal vez en un futuro semi-lejano. Pero hasta entonces...no sólo de pan vive el hombre.
jueves, 7 de enero de 2010
Prendado o Puerto Rico mon amour
Traté de seguir con Suavecito. Esa noche que quedamos, tiramos y comimos calatos en su cama. Yo aún no estaba convencido de la situación. En medio de todo el chongo con mi trabajo no pude ir a verlo y nos cruzábamos al conversar en msn--él dejaba su msn abierto y se iba, o lo hacía yo; no coincidíamos. Ya tiene a otro, quien me dice lo toma más en serio.
Seguí con mis escapadas. Pero me salió totalmente al revés.
Comenzó como un tire cualquiera. De la misma manera que Suavecito. El plan inicial, que urdimos online, era buscar a un tercero o ir a un sauna, pero al conocerlo supe que tenía que llevarlo a mi depa. Era puertoriqueño, pero nada reggeatonero (aunque no me opondría. ¿Han visto a René de Calle 13 o a Pitbull?), alto, blancón.
Hablaba lento y me miraba a los ojos. Besaba de manera que cóncavo y convexo encajaban perfecto. Le gustaba mi barba. Le gustaba hablar cochinadas mientras me la chupaba. La suya era algo larga y gruesa, pero no descomunal, lo cual habría prevenido que las cosas que llegaran a mayores--y a mayores llegaron.
Nos quedamos toda la tarde de un sábado en mi cama. Y toda la tarde y noche del domingo. Y toda la noche del lunes. El martes no fui a trabajar alegando enfermedad. No nos separamos hasta que fue a tomar su avión como a la 1pm.
Quedé medio atontado. Me ensimismaba cuando con mis amigos. Me entraba ansiedad. Recién pensé en pajearme 5 días después de su partida. Es que, como él me escribió en un email hace unos días, hablamos el mismo idioma. En capacidades lógico-discursivas, en la música que nos gusta, las cosas que nos hacen reír, cómo nos gusta experimentar con el sexo. Tenemos teorías similares sobre el origen histórico del clasismo post-colonial sudamericano y le gusta Virginia Woolf.
Hace casi cuatro años que no había sentido algo...bueno, algo. Ahora, por lo inevitable de la geografía, lo pierdo. Lo peor es que insistimos en escribirnos, aunque ambos tenemos claro que hablar de una relación es absurdo. Además, por más fulminante el enamoramiento, sólo nos conocimos tres o cuatro días. Pero fulminado estoy.
Hemos quedado en que lo voy a visitar en febrero.
Lo bueno es que al puertorro le gustan las historias calentonas, así que mi encargo es vivir algunas más para susurrárselas al oído mientras me besa el cuello y me baja el calzoncillo, yo sentado de piernas abiertas sobre su regazo. Tendré encima el cítrico de su colonia mientras le acaricio la espalda y los muslos, y yo no usaré desodorante, como me lo pidió.
Pero todo es tan eventual y, finalmente, inviable...
¿Pueden decirme cómo carajo hace uno para quitarse esta remaldita sensación de encima?
domingo, 15 de noviembre de 2009
Haciendo el intento o No pidan peras al olmo
Algunos son más de directo al grano, algo monosilábicos al escribir. Éste era uno de aquéllos. Conversamos un jueves y otra vez el viernes en la mañana y decidimos vernos como al medio día. Llegué a su departamento en Miraflores y toqué el intercomunicador. Sin respuesta. El guardia me miraba a través de la reja y el vidrio prensado. Responden. "¿Suavecito?" "Eh..."de parte?" (¿cómo "de parte"...a quién más has citado?) "Eh...soy SueltoenLima." "Ay...Suavecito, te buscan." Y se abrió el portón.
Su compañero de piso ya había emprendido la retirada hacia su cuarto, al otro lado del depa. Suavecito me esperaba junto al balcón de la sala. Le digo así porque tiene la piel más suave que he tocado. Desde la espalda a los glúteos a los muslos a las pantorrillas, es liso y terso; da tanto gusto acariciarlo. Nos presentamos, fuimos a su cuarto, traté de hacer algo de conversación, pero después de un veloz "Estás bonito", se me echó encima y cachamos de la forma más animal que he cachado en casi un año.
No puedo ni decir que tiramos, ni tuvimos sexo. Fue tan desinhibido (para un primer encuentro) que la única palabra que puedo usar es cachar. Su cara se retorcía en muecas monstruosas como de una arrechura iracunda, nos besábamos salvajemente, mordiéndonos y arañándonos las espaldas. Nuestra ropa quedó tirada hasta debajo de la cama. Su suavidad me ponía a mil. En momentos de reposo, nos besábamos tiernamente. Teníamos química para besar. Lo acaricié bastante. Me gustaban sus pantorrillas fuertes. Él me decía que estaba guapo, que no me esperaba tan guapo. Entrelazábamos nuestro cuerpos desnudos en todas las posiciones, calientes y sudorosos. Empapados.
Ya luego, más empapados aún, nos pusimos a ver televisión. Algún Top Model o algo así. Estaba bastante informado sobre los realities en general. Le dije que yo no tenía televisión.
Nos reímos un buen rato, acerté diciéndole que seguro le gustaban las baladas; confesó. Le puse mi iPod a escuchar Rancid, un grupo de punk. No se inmutó y siguió escuchando. Eso me gusta. No se parecía a mí, pero respetaba y trataba de experimentar cosas nuevas. Y no solo en la cama.
Estuvimos en calzoncillo besándonos en su cama, hasta tarde. Le conté algo de mi vida disoluta, nobusconoviera. Me dijo que yo me iba a enamorar de él, medio en broma, medio en serio. Al principio lo jodía con el tema, él a mí, pero hacia el final me di cuenta que él quería que nuestra conexión, la cual yo también sentí, a pesar de las diferencias ideológicas sobre entretenimiento, se convirtiera en algo más formal más rápidamente. O sea, esperaba de mí lo que muchos chicos han esperado y no han recibido. Quería que le de afecto, más del que puedo dar en un inicio. Lo abracé calato, lo besé suavemente, nos sonreíamos. Hasta le dije que me gustaba su cara. Pero de ahí a decir "me gustas", no pude. ¿Después de unas horas se puede decir? Siento que hay que conocer mejor a una persona para saberlo...tal vez sea rollo mío. O tal vez no me gustaba tanto.
Todo parecía ir bien en cortas conversaciones posteriores por msn, hasta hace tres días:
11:13:35 PM yo: pensé fácil pasarte a visitar
11:13:38 PM yo: jaja
11:14:07 PM .... SUAVECITO: a pasar a cojerme
11:14:11 PM .... SUAVECITO: claro
11:14:15 PM .... SUAVECITO: como soy un culo no mas.
Traté de bromear y le dije que en realidad fácil podíamos ver una película en su cama y chapar también. Me dijo que estaba cansado.
Me gustaría verlo de nuevo pero no sé si él querrá, a pesar de nuestro sexo exelente y nuestra conversación por lo general divertida y algo tierna. Aunque siento conexión, hasta afinidad (hoy le traté de preguntar que tal su fin de semana, como estaba), no soy de construir castillos de arena con gente que recién conozco. Ojo, no soy de los que tira, tiene algo y luego ni te vi (el sauna es una obvia excepción--más sobre eso cuando vuelva a ir a uno). Traté de conocerlo mejor, pero parece que no se puede ir a un ritmo lento. O tiras y te olvidas de su nombre o son novios...¿no tenemos matices, digo yo?
***
Esperen...mientras posteaba hablamos por msn...quedamos para vernos más tarde.
miércoles, 21 de octubre de 2009
Cónchale vale o Así son los hombres, son una basura
En enero conocí a un chico que, para variar la rutina, me interesó bastante. Su madre es venezolana y su padre peruano, y se mudaron aquí hace como 10 años. Sin embargo, conserva su acento y me parece obnubilante cuando me dice "pana".
Todo iba bien, nos veíamos una vez a la semana, aproximadamente, luego un poco más. Siempre se iba de mi departamento muy temprano, o me decía que tenía que irme yo como a las 8am, aun los domingos (el departamento que compartía con su amigo estaba conectado a una casa debajo y me contaba que los de abajo eran de despertarse temprano). La pasábamos muy bien: me gustaba su cuerpo, a él el mío, teníamos química para besar y nos reíamos mucho. Hasta creamos bromas propias, que solo los dos entendíamos.
Me contó que más o menos estaba saliendo con otro chico. Yo le pregunté que si era serio, si eran novios y me dijo que no, que era todo relajado, que lo había conocido más o menos en la misma época que me había conocido a mí. Así que no había problema, yo sé compartir.
[Debo hacer un paréntesis para aclarar que por lo general yo no me meto con hombres comprometidos. A mí ya me han sacado la vuelta una vez y ese dolor no se lo deseo a nadie. Además la mentira me parece una de las cosas más corrosivas del mundo. Y yo le había hecho saber mi parecer. Pero sin oficialización, vale todo.]
Todo iba bien, hasta que una noche, calatos en mi cuarto, riéndonos y conversando sobre la cuestión, bromeando de cómo él tenía energía para los dos, se le escapa "Es que cuando estás con alguien por tres años..." y del sobresalto le metí un rodillaso en las costillas y se cayó de la cama (estábamos sentados abrazados). Me llegó que me haya mentido y que ahora yo sea el "otro".
Se sentía apenado, pero su pena me valía muy poco y le expliqué que eso presentaba un problema. Él me dijo que habían estado teniendo problemas y que yo le gustaba un montón, que no había conocido un chico como yo, me bañaba en besos y cumplidos. Que con el novio era más costumbre y conmigo era más pasión, que le cagué el cerebro y tal. Típico discurso de casado conflictuado.
Dejé de hablarle unos meses, pero la verdad, él también me había cagado el cerebro a mí. Pensaba en él, a veces hasta me pajeaba imaginándomelo. Hacíamos un juego delicioso en la cual sobábamos las cabezas de nuestras vergas hasta que babearan y nos estremecíamos al besarnos. Extrañaba su lengua, su voz, cómo nos reíamos.
Y todo iba bien conmigo hasta hace tres días cuando me llamó a preguntarme como estaba, alegre como nunca, no me pude resistir. Pasamos la noche en mi cama, dormimos abrazados. Por momentos, nos despertábamos y me recordaba como eran sus besos, como su labios encajaban en los míos. Su mirada.
Me arrepiento hasta cierto punto. Como dije, odio la idea de ser el "otro", pero...uno necesita afecto más allá de un polvo fugaz de vez en cuando y él es el primero en mucho tiempo que me ha hecho reconsiderar mi vida disoluta...irónicamente.
Creo que esta historia aun no termina.
lunes, 21 de septiembre de 2009
Chapar es para cabros o La revolución del beso
Estas semanas he estado bastante ocupado, así que no he podido mantener mi ritmo. Pero hace poco recordé un encuentro de hace unos años, fantasma de
Estaba con un grupo de amigos a quien veo poco, vecinos de la infancia. Habían convergido coincidentemente conocidos suyos, chicas, etc. en una reunión como pocas desde que crecimos y tomamos distintos rumbos. Y había un conocido...de esos.
Conversábamos entre todos, la conversaciones fluían de un tema a otro; por ratos nos separábamos en grupos. Seguíamos conversando y un pata me hablaba cada vez más. Yo estaba convencido que estaba verídicamente interesado en mi trabajo como consultor en esa época, o que quería contratarme para algún proyecto, hasta que luego de unas horas me invitó a conocer la oficina de su papá, donde él practicaba. Era totalmente “caleta”, que le dicen. A las 2am, so pretexto me jalaba a mi casa, fugamos.
Era un poco más bajo que yo, trigueño. Delgado pero fuerte, espaldón. Guapo. Entramos a la oficina por una puerta que daba a un pasadizo y luego a un espacio abierto y escaleras para subir a los pisos superiores. Me dijo que no podíamos hacer ruido, que en algunos otros departamentos vivía gente, entre ellas una viejita chismosa.
Sentados en dos sillones de cuero me comenzó a mostrar la pequeña colección de videos y fotos porno que llevaba en su USB. Me dijo que tenía algunas más; yo le dije que mi selección estaba mucho mejor surtida. Comenzamos a desnudarnos el uno al otro y al acercar mi cara a sus labios, los suyos, suaves y delgados, partidos en media sonrisa repentinamente pronunciaron (agarrándome los hombros):
-¿Qué haces?
Eh......
-Yo no beso hombres.
...?
-Sólo beso a mujeres. No me enamoro de hombres.
...........?
¿Y qué era el amor para él?
-Proteger a mi mujer, cuidarla. Las chicas son frágiles, delicadas, por eso me enamoro.
Tal vez traicioné mis convicciones al permitir que la arrechura gane: igual atraqué a chuparle la pinga y sendas amenidades. No la tenía muy grande...al final me vendí por unas 14 monedas a lo más. Sólo llegué a robarle un par de picos mientras él jadeaba durante la sesión.
***
Tal vez esta historia haya echado leña al fuego. Es decir, sabiendo que es un acto tan controvertido, ¡a imponerlo!
lunes, 7 de septiembre de 2009
Breve pero pecOso o Nadie nos quita lo revolcado
La primera vez que fui, a penas conseguí, tembleque y sudado, entregarle el dinero al de la recepción, sorprendido y acelerado mientras me explicaba cómo funcionaba todo. Ahora ya en mi 6ta vez, yendo por mi tercer año, ingresé como Pedro por su casa.
En el cambiador se siente la tensión, las miradas furtivas, los penes descubiertos. Camino por los diferentes ambientes, recostándome en las salas de vapor o sauna seco, abriendo mi toalla--lo único que nos cubre, como alguna especie de uniforme--casi desnudando los muslos completamente, ocultando sólo mi miembro, el cual tiende a erectarse con la sola presencia de más de 3 hombres. Exhibicionista pues, lo asumo.
Entre paseo y paseo--el día estaba lento--encontré un candidato. Entré en una cabina donde yacía plácidamente un osenzo de labios carnosos. No hubo conversación, de frente al grano (para mayores detalles, contactarme directamente). Hubo un poco de todo, aunque digamos que él tenía tendencias más serviciales.
Mucha gente asume que ir a un sauna significa simplemente llenar hoyos, soltar chicle. Y aunque ése es el objetivo final, en mi experiencia, también es un espacio en el que se puede crear una fugaz comunidad de a dos (a veces de más). Pero las dos partes tienen que poner de su parte, como en cualquier relación.
Para que el sexo sea realmente saciante, creo yo, no puede ser sólo mete y saca, o masturbación con orificios ajenos; tiene que haber comunicación. Al entrelazarse los cuerpos ya se crea un espacio de intimidad, donde se comparte uno de las experiencias corporales más intensas que existe, como dejar que se derrita en la boca un mordizco de alguna jugosa fruta. Sólo que una fruta no comparte el momento contigo. Pero en el sexo, aún anónimo y de una noche sólo, se puede dar tanto placer como se experimenta.
Cachar en un sauna no tiene por qué ser puramente egoísta. No tiene que ser utilitario, ni automático. Puede ser cálido, puede tener abrazos, risas, como si por unos instantes tú y él se conociesen desde hace mucho. Como homosexuales tenemos sobre todo (a veces únicamente) el sexo en común. Y de lo común se forma la comunidad.
*****
Las duchas nunca tienen agua caliente, así que como mejor puedo me lavo el sudor y demás. Llego a casa y me doy una ducha de adeveras, relajando aún más los músculos ya sueltos luego del calor del sauna y el sexo. Salgo a entrenar, cambiando caricias y chupadas por bloqueos y rodillazos.
sábado, 29 de agosto de 2009
Hedonismo insaciado o Ya pes compare.
La historia detrás de este blog:
Había estado viéndome con este chico--llamémoslo Eli. No digo que salíamos porque no íbamos a ningún lado. Nos veíamos desde hace ya un par de meses, de manera muy esporádica. La pasábamos bien, pero faltaba ese cierto click (gracias Tula Rodríguez) que nos impulsara a vernos más seguido. Además, él tenía un novio en Estados Unidos que si bien le permitía sus affairs limeños, no le dejaba sitio en el corazón para más. Yo, agradecido por lo que me tocaba. El chico, después de todo, tiene un trozo exelente.
El caso es que, como había ocurrido ya una que otra vez, en pleno faenón a mi compadre se le muere el muñeco (alias Eli por Elimpotente). Sólo que esta vez no pude revivirlo. Generalmente, con algo de paciencia había logrado despertarlo, pero esta vez, nada. Como si con él no fuera. Nunca me había sucedido antes con un hombre y he estado con varios, pero él me confesó que le sucedía aún con su pareja durante sus visitas conyugales. Como lo cortés no quita lo valiente, él ofreció irse, se vistió, yo no lo detuve, se disculpó, yo le dije que no tenía de que preocuparse y al echar seguro a la puerta de mi departamento, resolví nunca más volver a contactarlo.
Verán:
Vivo por mi cuenta desde hace casi diez años. Gano bien pero nunca hablo del tema, ni soy materialista.
He viajado y vivido en muchas ciudades distintas y pretendo seguir haciéndolo.
Soy delgado pero marcado, producto no tanto del gimnasio sino más por los deportes que practico.
Estoy mitad en el closet--la gente importante ya lo sabe. Digamos que no soy obvio, pero un entendido de hecho me tasa.
No me creo la última gota de semen del desierto, en realidad soy bastante humilde, pero me he dado cuenta que tengo que ser más exigente, En este mar de bonito y cabrilla, me he comido cada lorna, borracho y pejesapo...
No cometo un error dos veces, vivo a sin cuartel en mis amistades, en mis ideales y en la cama, y ando buscando alguien que me siga la corriente, para retomar las analogías marítimas.
Éstas son mis desventuras en Lima y balnearios (pasando por otros lares donde también he transitado).
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Mi cuerpo aún apesta a Eli. No es un mal olor y por lo normal me gusta tener sobre los poros ese recuerdo de los chicos con los que me acuesto. A veces voy a trabajar y paso todo el día con su humor. Pero eso es cuando su semen ha llegado a manchar mi piel. Éste fue un encuentro seco; el opuesto a nuestros sueños favoritos.
Tomo un puñado de almendras de la alacena, me baño pronto y salgo a la calle.
